“Todas
las personas deberían ser tratadas de igual manera, sin importar quiénes son
o a quién aman” Barack Obama.
Estamos en un mundo y país
que desde el momento de nuestro nacimiento o incluso en el proceso de
gestación, ya estamos destinamos a seguir normas por el sexo que pertenecemos,
pero al intentar salirnos de estas “normas” o no seguir los parámetros de lo
“normal” se ocasiona un camino difícil y de muchas complicaciones.
Desde nuestra infancia somos
inculcados por la sociedad y nuestra propia familia una cadena de estereotipos
al ser niña o niño, y la única validación de relación es solo entre hombre y
mujer. Pero cuando la sociedad ve que no se está yendo por el camino de lo
“normal” es cuando se ocasiona la exclusión o la discriminación.
“Y si bien en los últimos
años se ha aceptado que no existe nada a lo que se pueda llamar
"naturaleza", que todo es cultura, sigue habiendo dentro de esa
cultura un núcleo de naturaleza que se resiste a todo examen, una relación
excluida de lo social en el análisis, una relación cuya característica es ser
ineludible en la cultura así como en la naturaleza, y que es la relación
heterosexual. A esto le llamo la relación social obligatoria ente hombre y mujer”
(Witting, 1978, p.2).
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| Imagen Tomada de Google Images 2017 |
También debemos hablar del texto de Foucault "Los
Anormales"(2007), en el que el
texto nos explica como la sociedad en que vivimos construye la imagen de lo “normal”
y lo “anormal”, se crea la imagen de una figura “ejemplar” a la que todos debemos
seguir para poder ser parte de lo "normal". El autor afirma que todo
es parte de una construcción social que nos dan ideas de cómo tenemos que
actuar.

